Fue, una vez más, el Jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y no la propia titular del área educativa, Nora De Lucía, quien tomó la voz cantante en el conflicto que llevan adelante, por un lado el Frente Gremial Docente Bonaerense, encabezado por Suteba y FEB, y por el otro UDOCBA, que parará el jueves y viernes de esta misma semana.
Pérez insistió en que “seguimos abiertos al diálogo y una vez que se apruebe el presupuesto -que calculamos será dentro de los próximos 10 días- los docentes van a ser convocados para empezar a conversar ya hacia 2015”.
“Queremos tener dos meses y medio de trabajo para poder empezar en tiempo y forma las clases y nos comprometimos a ello para avanzar en los diferentes temas que hacen a las paritarias, que tienen que ver con lo pedagógico, con lo salarial, con la infraestructura, entre otros tantos temas”, concluyó.
El diagnóstico y el anuncio de Pérez dejó más en evidencia la porfiada estrategia de De Lucía, que, como en cada uno de los conflictos que debió afrontar a lo largo de este año, eligió la estrategia de llamarse a silencio.
Lejos ya de la quimérica pretensión de llegar a 190 días de clases o incluso de paliar el significativo déficit en materia de infraestructura escolar, Nora De Lucía parece conformarse por estas horas con minimizar el daño que un nuevo paro docente, esta vez de públicos y privados, le inflige a su pobre desempeño al frente de la Dirección General de Cultura y Educación.

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